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¿Qué es el SEO?

No es casualidad que los expertos en SEO (siglas de search engine optimization u optimización para motores de búsqueda) se cuenten entre los profesionales más codiciados por las empresas. De hecho, en este conjunto de técnicas radica buena parte de la culpa del éxito —o del fracaso— de cualquier estrategia de marketing online. Ahora bien: ¿en qué consisten exactamente?

A grandes rasgos, el SEO podría definirse como los procesos que permiten mejorar la visibilidad de una página web o un contenido determinado en los resultados que ofrecen de forma natural los motores de búsqueda en Internet. Esta acción resulta de vital importancia, ya que aquellas webs que aparecen mejor posicionadas —es decir, más cerca del primer lugar del índice de resultados— reciben muchas más visitas directas. O lo que es lo mismo: consiguen más tráfico orgánico y, por lo tanto, más compradores potenciales.

¿Qué es el SEO?


El SEO, que puede aplicarse a búsquedas de texto, imagen, vídeo, noticias y artículos académicos, está condicionado por tres variables o criterios:

1) Relevancia. Las acciones correspondientes se llevan a cabo mediante SEO onpage (aplicado a la propia web), optimizando ciertos elementos de un site o un blog relacionados con una palabra clave (o keyword) que resulte de interés. Aproximadamente, la relevancia ostenta el 25% del peso sobre el conjunto del SEO.

2) Autoridad. Mejorar este aspecto, que se trabaja a través del SEO offpage (sin modificar la web en cuestión), pasa por conseguir enlaces a un determinado site desde otras páginas. Así, conforme aumenta el número de links externos (inbound links) que apuntan a este portal o blog, también lo hace la autoridad de la web, ya que esto prueba que dispone de contenidos interesantes y de calidad.

3) Personalización. Este último rasgo está estrictamente ligado al comportamiento online del usuario, reflejado en factores como el historial de búsquedas o su ubicación geográfica. Junto con el criterio de autoridad, la personalización condiciona los resultados de búsqueda en un 75%.

Una vez definido el concepto de SEO, conviene enumerar tres cuestiones que hay que considerar para integrar estas técnicas en una estrategia de marketing:

-¿Cómo funcionan los buscadores?

-¿Qué buscan los usuarios en ellos?

-¿Cómo realizan las búsquedas los internautas? ¿Qué palabras claves introducen?

Prestar atención a todos estos factores es realmente interesante, ya que así se consigue que la web adquiera más consistencia para los usuarios: en otras palabras, éstos tienen la sensación de que han llegado a la página que querían encontrar, en función de las keywords que han empleado en su búsqueda. Además, esta práctica también mejora lo que se conoce como crawlability de la web: esto es, hace que los buscadores puedan rastrearla con mayor facilidad y entiendan sin problemas sus contenidos.

SEO para empresas: aplica el SEO en tu estrategia de marketing online

¿En qué consiste la optimización?

Aunque este término ya se ha mencionado al definir el concepto de SEO, vale la pena recordar que optimizar consiste en lograr que una web sea lo más perfecta o efectiva posible. Para conseguirlo, en el caso de una web, se pueden seguir diversas estrategias SEO, como por ejemplo

1) Editar su contenido en HTML y el código asociado, para incrementar así su relevancia y favorecer su indexación en los motores de búsqueda.

2) Incrementar el número de enlaces externos que apuntan a la web en cuestión.

Del mismo modo, tampoco hay que perder de vista que el éxito del SEO depende del contenido: por muy bien optimizada que esté una web, no se obtendrán buenos resultados si éste no es de calidad.

En cualquier caso, es un error depositar todas las esperanzas de éxito de una campaña de marketing en el SEO. Aunque resulta muy adecuado como estrategia de marketing por su coste —suele arrojar un buen retorno de la inversión (ROI)—, hay que tener presente que los algoritmos de los buscadores cambian periódicamente, así como las páginas externas que enlazan con la web en cuestión (referrals). Esto hace que esta estrategia sea inestable y poco segura. Un cambio en el algoritmo es capaz de desestabilizar el tráfico de una web, y por consiguiente, el negocio.

Por todo ello, es necesario explotar otras estrategias al margen del SEO: sin ir más lejos, velar por una mayor conversión de los cupones o leads conseguidos en ventas, o bien trabajar para que se cumplan los resultados planteados en el plan de marketing (por ejemplo, aumentar el número de visitas).

Pese a todo, el SEO sigue siendo una pieza irrenunciable para que cualquier estrategia online llegue a buen puerto y, en definitiva, para garantizar la rentabilidad de cualquier página web.

By Oriol Bel Marata and by Aniol Quer 


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